Read Pandemonio by Francis Picabia Online

pandemonio

Esta novela contiene una de las evocaciones más sutiles e intensamente críticas que se hayan escrito sobre el irresistible encanto de la intelectualidad a principios del siglo XX. A caballo entre la sátira costumbrista y el más ácido revisionismo sobre la escena artística del momento, la visionaria y sentida recreación de aquel mundo, nos acompaña en este divertido testimoEsta novela contiene una de las evocaciones más sutiles e intensamente críticas que se hayan escrito sobre el irresistible encanto de la intelectualidad a principios del siglo XX. A caballo entre la sátira costumbrista y el más ácido revisionismo sobre la escena artística del momento, la visionaria y sentida recreación de aquel mundo, nos acompaña en este divertido testimonio de las intensas peripecias vanguardistas de una enloquecida Europa para sumirse en la reivindicación de la belleza, del placer extremo y de la creatividad sin ataduras ni convenciones. Duchamp, Breton, Aragon, pintores, escritores, profetas y otras luminarias del momento componen el elenco de personajes que pueblan las páginas de esta crónica de la vida social en los restaurantes, cenáculos y cabarés de moda de París.Escrita en 1924, permaneció inédita (y olvidada) hasta que reapareció por sorpresa en Canadá para publicarse por primera vez el año 1974, en Francia. Ésta es una novela singular, una de ésas que marcan época y que a pesar de ello resultan inclasificables.Pandemonio es una obra fundamental para conocer un período (y unas maneras) cuyos ecos siguen resonando en nuestros días; debería formar parte de las lecturas fundamentales de todos aquellos que se interesen por la modernidad, las vanguardias y los movimientos de la Europa de entreguerras....

Title : Pandemonio
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ISBN : 9788415996910
Format Type : Hardcover
Number of Pages : 143 Pages
Status : Available For Download
Last checked : 21 Minutes ago!

Pandemonio Reviews

  • diegomarcapaginas
    2019-02-01 04:50

    Interesante pero en ocasiones más criptográfica de lo que me gustaría.

  • Francisco H. González
    2019-02-15 11:58

    Muy grata sorpresa la que me ha deparado esta novela de Francis Picabia (1879-1953), escrita en 1924 y publicada por vez primera en 1974. Picabia despliega en su narración chanzas, burlas, retruécanos, humor negro, para mostrar su ateísmo, su antimilitarismo, su idea del amor, del matrimonio, su concepción del arte ("el verdadero pesimista ni escribe ni pinta. Se dedica a cualquier cosa salvo al arte, una enfermedad que confiere un buen pelo, unos ojos bonitos y una piel sedosa porque suprime cualquier contacto con la vida y sus manifestaciones. Los enfermos sacan su interior al exterior. Y son incapaces de amar, de andar y de de reír. Son incapaces incluso de envejecer sin que por ello pueden evitar una muerte lenta que deja intactos su buen pelo, sus ojos bonitos y su magnífica piel"), ya sea la pintura, o la literatura, donde el ubicuo escritor en ciernes Lareincay es una creación impagable, un escritor que debe dar a conocer cada página que escribe y que con tanto salero enjuicia el narrador y escuchante de las gestas literarias de ese potencial genio creador: Lareincay (que me recuerda al Eloi de La linterna sorda de Renard, en esa necesidad imperiosa de reconocimiento hacia su obra).La acción transcurre en su mayor parte en París, poblado de personajes míticos como Breton, Aragon, Duchamp, Picasso..., objeto casi todos ellos de las invectivas de Picabia, blanco de su tono burlón, inmisericorde, de una animadversión que no se orilla, vela, ni dulcifica. El narrador con tono desenfadado y gamberro se burla de todo y de todos. Su humor corrosivo me resulta subyugante. La narración no da tregua porque continuamente cambia el escenario: pistas de baile, locales, inmuebles, alocados viajes en coche... Me gusta el espíritu satírico de Picabia, ese mofarse de todo, el poner todo en tela de juicio y quitar gravedad a las cosas, aligerándolas con su espíritu crítico, con su humor inteligente y punzante. Pandemonio es una lectura que me ha entusiasmado, tanto que solo puede recomendarla. En algunos momentos, cuando Picabia habla del arte en los Estados Unidos me venían en mente otras páginas de Julio Camba, aquellas que éste dedicaba a la manera que tenían los yanquis de concebir el arte: en serie. La novela va acompañada con 199 notas, que permiten entender mejor a Picabia, lo cual es una pega, porque sin ellas creo que el texto sería mucho más críptico y sería difícil entender muchos de los juegos de palabras, dobles sentidos y muchas de las críticas y chanzas que Picabia nos ofrece. Queda Pandemonio como un interesante retrato del París de comienzos del Siglo XX, donde surgen movimientos como el dadaísmo y demás movimientos culturales, donde Picabia, como se explica en las notas, dice una cosa y defiende la contraria, víctima de un espíritu de contradicción, de una sinceridad atropellada y de un sentimiento de huida, que en todo caso, no lo sumirá en el inmovilismo sino en un quehacer (artístico) continuo y fecundo, en un deambular frenético y muy vital, que tan bien se explicita en esta alegre, gamberra y dicharachera novela.

  • Juan Jiménez García
    2019-02-05 10:52

    Francis Picabia. Vivir en el minuto próximoFrancis Picabia vivió rápido. No por morir pronto, sino más bien porque su vida, como la velocidad a la que conducía sus coches, era excesiva, como él. Fundamentalmente pintor, hizo de todo. También escribir una novela, esta Pandemonio, ahora editada por Malpaso. Escrita y no publicada hasta que apareció en julio de 1971 entre sus cosas. Aunque nadie parecía acordarse de ella (ni su mujer, ni Louis Aragon, que debería haber escrito el prólogo), lo cierto es que salvo cuatro páginas, allí estaba. Había corregido una treintena, y más que un proceso de corrección fue un proceso de destrucción. Tanto que ni tan siquiera se respetaron sus correcciones en las actuales ediciones. Picabia vivía rápido y también se cansaba igual de rápido de las cosas.A Picabia escribir la novela le había costado lo suyo y encima, había caído en desgracia con André Breton y los suyos. El pintor tenía la boca muy grande y de ella salían todo tipo de sapos y culebras. Viniendo como venía del dadaísmo, tampoco le debía mucho a Breton. Es más, pese a que pasaron buenos momentos juntos, no dejaba de ver en él ciertas ridiculeces, como su gusto por el espiritismo o el fetichismo de los objetos (en el libro hay unas cuantas piedrecitas lanzadas hacia las figuras africanas… ver el casa de Breton para entenderlo). Para amenizar más las veladas, resucitó su revista 391, golpeando con sutileza (o no) en las partes bajas del patrón del surrealismo. Conclusión: Pandemonio no encontró editorial. Picabia se puso con otras cosas y la tuvieron que encontrar cuarenta años después por ahí tirada.Desnos decía de él que vivía siempre el minuto próximo, y eso es su novela. A través de su figura, no muy disimulada, sus amores (que eran muchos, porque amó a las mujeres, corrió detrás de ellas y ellas se dejaron alcanzar) y el mundo que le rodeaba (los surrealistas o el ambiente de aquellos años, el aire de su tiempo), va trazando un retrato de sus días, entre idas y venidas en coche, entre idas y venidas por fiestas y sesiones de espiritismo. Picabia escribía con la convicción de quien no cree en nada más allá de sí mismo. La figura de Claude Lareincay, un escritor que le persigue leyéndole sus cosas, le servirá como hilo conductor para dejarnos dos o tres cosas que sabe sobre el arte. Dos o tres cosas es un decir, un juego de palabras godardiano. Sabía muchas más. Era prodigiosa su capacidad para estar en todos los lados. Y meterse en problemas.Porque en realidad Pandemonio (también conocida como Caravanserail) es la novela que un no novelista como Picabia podía escribir. Es decir, una autobiografía encubierta que le sirve para hablar de aquello que más conoce. En este orden: mujeres, velocidad y mundo artístico. Las notas se hacen necesarias para desentrañar sus juegos de manos para escondernos nombres y referencias, pero en algunos momentos, como la sesión de encuentro con los espíritus, se permite ir de frente y hacia los surrealistas con fervor (asesino), nombres y apellidos. Y entonces asistimos divertidos a sus ocurrencias de niño malo, a su verdadera pasión por sí mismo y a ese tener siempre algo que decir sobre lo demás, lo que le rodea o tiene encima. De París a Marsella, atravesando urgentemente la vida, que no podía tomarse muy en serio, porque como Dada, no es nada, o es todo lo que no es. Decía Desnos (volvemos a él) que vivir así solo podía conducir a la soledad o el escándalo. Picabia eligió el escándalo.Escrito para Détour.