Read Llegó el fin del mundo a mi barrio by Frank Báez Online

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Aun siendo una poesía que mira hacia fuera, que se quiere tragar el mundo, la de Báez posee una autoconciencia del instrumento que toca. Hay aquí reflexión sobre la poesía, sobre el poema, sobre el poeta. A propósito, a Frank le debo la más exacta definición que conozco: el poeta es a la poesía lo que las tuberías son al agua. Y también uno de los más acertados consejos: eAun siendo una poesía que mira hacia fuera, que se quiere tragar el mundo, la de Báez posee una autoconciencia del instrumento que toca. Hay aquí reflexión sobre la poesía, sobre el poema, sobre el poeta. A propósito, a Frank le debo la más exacta definición que conozco: el poeta es a la poesía lo que las tuberías son al agua”. Y también uno de los más acertados consejos: escribe pensando que este es el último poema”. En su poesía conviven un hondo lirismo y un desparpajo adolescente que conquista al lector de inmediato. Debo decir que estamos ante una de las voces más innovadoras, más auténticas y más comunicativas de la poesía latinoamericana de hoy. Que no es casualidad la coincidencia de juicios entusiastas de sus lectores. Que ahora todos nosotros somos testigos de los primeros pasos de un poeta que será, Dios lo proteja, una celebridad en la poesía de nuestro idioma.Darío Jaramillo Agudelo....

Title : Llegó el fin del mundo a mi barrio
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ISBN : 9786078437375
Format Type : Paperback
Number of Pages : 80 Pages
Status : Available For Download
Last checked : 21 Minutes ago!

Llegó el fin del mundo a mi barrio Reviews

  • Patyta
    2019-02-04 12:44

    En las noches, el viento nocturnoriega el olor a plástico quemadode las fábricas de Herrera.Y el teléfono suena con insistenciay cuando contestas es un viejo amorque te confiesa: oye papi, el brassiere negroque me obsequiaste esa vez ya no me cierra.Los vecinos podrían ser extras para una nueva secuela de La noche de los Muertos Vivientesmientras los que hurgan en la basura se mudanhacia un barrio más pudiente.“Llegó el fin del mundo a mi barrio, 10”Como otros tantos libros de poesía que he estado leyendo en estos días, de éste y de su autor no sabía nada de nada, lo pesqué de entre el montón, medio leí la cuarta de forros y me lo traje, así que al abrirlo y toparme con eso versos raros pensé: “Aquí vamos otra vez, otros cien pesos mal invertidos”, como alguna que otra vez me ha pasado, mas, perseverando entre las páginas, en serio me atrapó, aquí y allá me deslumbró y pellizcó mi corazón.Escrita con aparente desparpajo, de lírica vivaz, fresca y explosiva, es esta una poesía anecdótica de fina observación, vivas imágenes a modo de fotogramas, un reportaje de lo que pasa alrededor y de lo que fue quedando en el camino, casi siempre destrozado.El paso de unos tiempos malos a otros peores, de un futuro clausurado que aquí nunca llegó, y que, sin embargo, contra toda lógica, razón y sentido, se le sigue esperando en otras formas, porque ¿qué otra cosa queda?Mis vecinos se fueronuno a uno del barrio.Los haitianos construyeron.Los Vicini facturaron.Secaron el marpara pavimentarlo.Les pregunté por la lunapero ya la habían comprado.Y cuando agarraron al nunciodetrás de Montesinosyo estaba sentadojugando en un casino“Llegó el fin del mundo a mi barrio, 16”Es la vida al ras del suelo, que entre penas mayores y menores, generales y a veces sólo propias, está llena de ridículas tragedias, goces nimios que aún saben a victoria, amén de una épica cotidiana, generalmente inadvertida, ya sea por repentina o porque habita ahí en el fondo.Soportaba huracán tras huracán con la pacienciade un monje tibetano. Una vez luchó,sacudiendo sus ramas como las alas de un pájaro,contra uno que casi le veces.A la mañana siguiente salimos y el barrioestaba destruido como si nos hubiesen bombardeado,pero en medio de los árboles destrozados,los postes de luz derrumbados y las casa hechas puré,estaba la mata de guayaba, erguida como Juana de Arcoante un campo de cadáveres.“Llegó el fin del mundo a mi barrio, 13”Y no sólo la cruda vida sino también la vida brava, la epopeya que implica el ir creciendo, no morir en el intento, un aferrarse o sólo no dejarse tragar por el abismo, aguantar y aguantar, quién sabe para qué pues siempre será lo mismo, pero aguantar de todos modos.Me sigue una turba con piedrasMe apedrean en la Mella. Me apedreanen los car wash de San Isidro,de los Mameyes, de la Charles y de Villa Mella.Detrás del estadio Quisqueya.Me golpean, me vejan, me vocean.Me dan una salsa.Se echan arriba de mí uno a uno.Yo me he perdido.No estoy aquí.Repito: yo me he perdidoy no sé cómo encontrarme.Ando por los cuatro puntos cardinales buscándomeen procesión con todas las que fuiy con las que seré y con las que no he de ser.Duermo en camas de hospitales,pensiones, moteles, parques.Tomo duchas. Muchas duchas.El tinte me resbala por la caray por el maquillaje.Siento que me voy despedazandoy que los pedazos de mí van cayendo uno a unollevándoselos el agua de la duchaque va cayendo y llevándomehasta el desagüe.“La Marylin Monroe de Santo Domingo”Pero además, el libro es una auténtica poética, una alabanza a la vez que desmitificación de la poesía, los quehaceres de un moderno bardo, ¿qué carajos es poesía y de qué sirve?, ¿y a quién pinches le interesa?John Keats escribió que no hay nada menos poético que un poeta.El poeta es a la poesía lo que las tuberías son al agua.Con esto quiero decir que el poeta sólo escribe,utiliza las palabras, las sube aquí, allá,las baja, las roza,al igual que un albañil levanta ladrillos y empañeta,ya que el poeta con las palabras construye casaspara los lectores, esos que son unos hipócritas y se van sin pagary que a veces se meten en la boca una escopeta tan sóloporque les faltalo que hay dentro de un poema,[...]“En Damen”Llegó el fin del mundo a mi barrio, del dominicano Frank Báez, deleita y punza por igual.

  • Eric Medina Lapaix
    2019-01-26 10:33

    Frank reafirma la sinceridad de sus letras. Lo cual, como dice Darío Jamillo en la contraportada, lo vuelve universal. “El fin del mundo llegó a mi barrio” es la muestra de cómo la poesía relata las realidades dentro de las realidad evidentes del día a día. De cómo un joven pudiese ver el tema de la bebida de forma trascendental (como lo hace en el poema no. 7). Es la enseñanza escondida, pero con la precisión requerida; como en su momento lo pudo instaurar Franklin Mieses Burgos. Más cuando universalizar los versos de cualquier persona es un reto, porque no es fácil reflejarse en todo el mundo, aunque, según Borges en ‘La forma de la espada’: cualquier hombre es todos los hombres. Espero que Frank siga construyendo eso con sus letras: su sinceridad y firmeza.